La iniciativa del café pendiente llegá a Bilbao, para “calentar el corazón de la gente”

El café pendiente surgió en Napolés y ha traspasado las fronteras de Italia gracias a las redes sociales

La iniciativa del café pendiente nació en Nápoles aunque no es segura la fecha en la que se inició. Según Luciano de Crescenzo, un escritor italiano, se remonta al siglo XVII cuando aquellos que tenían algo que celebrar dejaban pagado un café para otra persona que no pudiera pagarlo y que sse denominaba ‘caffé sospeso’. El movimiento que hoy ha traspasado las fronteras italianas y se ha asentado en diferentes ciudades de todo el mundo es un poco distinto pero su fondo es el mismo, calentar el estómago de quien no puede costearse ni un café. En Bilbao aún hay pocos locales hosteleros que se hayan apuntado a esta iniciativa solidaria, pero uno de los que lo ha hecho es el Jai Alai de Miribilla. No podía ser de otra manera siendo su responsale oriundo del propio Nápoles.

“Yo soy de la Campania, de cerca de Nápoles, y me parece increíble que esta costumbre haya traspasado las fronteras y se haya extendido a todo el mundo”, exclama Alessandro Cerulo.

Además, para Alessandro esto es más que dejar pagado un simple café. “Con esto también se calienta el corazón de quien lo toma, porque le estás diciendo que no está solo, que hay gente que preocupa por él. Y también para la persona que lo deja pagado es una forma de empezar bien el día porque te da esa felicidad que aporta el hacer algo bueno”, reconoce.

Lo que es más complicado es acceder a quienes lo necesitan porque “a veces viven al margen de la sociedad o no se paran a leer los carteles de un bar. Y muchas veces por timidez”, confirma Alessandro. Cuando ellos perciben que alguien no puede pagar ese café amablemente les cuentan que tienen uno ya pagado a su disposición. “Intentamos ser cuidadosos para no herirles y en estas cosas es importante el boca a boca para que la gente lo sepa y venga”, explica.

La iniciativa del cafe pendiente en bilbao
La iniciativa del cafe pendiente en bilbao

Alessandro se ha unido a la red de Cafés pendientes que se ha creado en internet porque considera que “cuando estas acciones se hacen juntos llegan a más gente”. Además, para que resulte más fácil participar le han puesto un precio reducido, 1 euro.

Y quienes piensen que como en todo, en esto hay picaresca, que se queden tranquilos. “Yo veo todo el proceso y puedo asegurar que no hay engaño. Nunca nos ha venido nadie a pedir un café pendiente que nos dé al ojo que no lo necesita. Es muy difícil para alguien entender que tienen disponible un café que ya ha pagado otro”. Por supuesto, Alessandro anima a otros hosteleros a que se apunten a la iniciativa. “Este tipo de acciones demuestra que la sociedad no es sólo la avaricia que vemos en televisión. También hay gente generosa y considerada que se interesa y extiende su compromiso con quien lo está pasando mal”.

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